<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796</id><updated>2012-02-16T02:36:03.605-05:00</updated><title type='text'>[unnamed]</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-6329817567481490996</id><published>2009-07-15T12:10:00.001-05:00</published><updated>2011-12-20T15:19:12.026-05:00</updated><title type='text'>Con Un Nudo Negro De Bordes Difuminados</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras caminaba por las atestadas calles en la hora punta del tráfico peatonal, trataba de concentrarse con todas sus fuerzas en el sonido de su respiración. Le ahogaban las multitudes grandes y era un suplicio tener que rosarse con tanta gente que Dios sabe si se habían duchado, lavado o perfumado en el último mes. “Inhala, exhala, inhala, exhala”. Pensaba en que trabajar hoy día iba a ser aburrido, estaba cansado del mismo trabajo de escritorio monótono en que la vida futura de sus clientes dependía de un simple sello de Aprobado o Negado en un formulario, pero no podía negar que el sentimiento de poder sobre los demás lo intoxicaba. "Cansado de intoxicarme", pensó irónicamente. "Eso es algo que nunca pensé que diría", concluyó, recordando ligeras adicciones que mantuvo en algún momento de su juventud.&lt;span style="line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="line-height: 115%;"&gt;De pronto un señor con ojos cansados, una barba rala, de saco y pantalón plomo con manchas marrones, que obviamente no tenía a donde ir y caminaba por inercia como el resto de los cuerpos que conformaban la corriente de personas, se estrelló contra él, llenándolo del inconfundible aroma de un cuerpo que ha estado seco por más de dos semanas, una boca que no conoce pasta de dientes y ese olor característico de la ropa sin lavar que comienza a desarrollar una fauna grisácea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin tener tiempo para prepararse emocionalmente, las intoxicaciones del pasado se esfumaron, la idea de un posible día aburrido desapareció y solo quedaron las nauseas. No sabía bien en que momento, pero definitivamente se había dado un cambio entre el joven de mente abierta que una vez llenó sus zapatos al adulto asquiento, meticuloso, maniático y pulcro que ahora luchaba por contener el desayuno dentro, respirar y buscar donde apoyarse al mismo tiempo. Otro cambio importante que se dio con la edad fue la disminución de la capacidad para autocontrolarse.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con el sonido de un caño abierto, su pan con jamón, queso y aceitunas, el jugo de papaya con piña y un ligero toque de limón para el gusto y las dos empanadas de carne con cebolla se precipitaron a la acera para el disgusto de los demás transeúntes, que con una mirada rápida de asco se alejaron en vez de proponer alguna ayuda al pobre señor que se ahogaba en su vómito. En teoría, el destino había sido injusto con él y, por esas cosas de la vida, se suponía que su existencia acabaría en el charco amarillo-verdoso que el mismo estaba creando. Lamentamente, hasta el mismo destino comete errores.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El estrépito fue innecesariamente fuerte, y la onda expansiva tumbó a todas las personas que no se encontraban apoyadas en algún lugar. El vómito cesó tan rápido como empezó debido al susto, pero fueron los gritos los que evitaron que regrese con mayor fuerza. Si bien no había sido derribado, sentía la cabeza aturdida y le zumbaban los oídos, pero trataba de enfocar la vista a través de todo el polvo levantado. Luego de unos segundos en que la adrenalina tenía a su corazón a mil por hora y a sus músculos tensos en caso del menor signo de agresión contra su integridad física, pudo formar una imagen a través del caos que, luego de años y al acordarse de dicho incidente, preferiría poder olvidar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El gris omnipresente en todos los edificios estaba interrumpido por incontables cuartos de colores, cuyas paredes habían desaparecido dejando al aire libre la privacidad de sus ocupantes, mostrando los roperos, cuadros y camas, que no habían volado con el resto de la construcción.  El llanto de un bebe comenzaba a crecer en potencia, mientras que un grito agudo proveniente del tercer o cuarto piso del edificio cercenado atrajo la mirada de las personas que todavía podían ver. En un cuarto rosado con minúsculos cuadros de algún artista desconocido hasta el momento y dos roperos grandes cuyos contenidos volaban por el aire, una joven se cogía con todas sus fuerzas del piso, cuya continuidad había sido quebrada y la había dejado colgando a unos veinticinco metros sobre el suelo. Si el concreto no había podido aguantar tremendo estallido, la carne no tenía ninguna esperanza y la chica, con solo tres miembros todavía intactos, luchaba por mantener el agarre con un solo brazo. La sangre, que al dejar el cuerpo solo puede traer inconvenientes, había mojado gran parte de su cuerpo y, al momento de ayudar a su dueña a mantenerse con vida, tomó el papel de lubricante, favoreciendo una caída más rápida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Todavía con la adrenalina fluyendo por todo su cuerpo, listo para defenderse o correr, no pudo controlar a su subconsciente y de un salto se dirigió al punto donde supuso caería la joven. Otro cambio que se había dado con la edad era el aguante de sus músculos. Sintió una punzada en la pierna izquierda, que se convirtió en un nudo negro de bordes difuminados que le gritaba a su mente que se detuviese, pero la mancha que se precipitaba a toda velocidad hacia el suelo se veía en mayor necesidad que una simple pierna. Con un último esfuerzo estiró su cuerpo todo lo que pudo, cada fibra de su existencia en un afán de llegar a tiempo, de evitar más tragedia, pero, en el momento en que llegó al lugar donde caería la joven, fue dolor lo que sintió y un líquido tibio salpicó su cara.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-6329817567481490996?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/6329817567481490996/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=6329817567481490996' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6329817567481490996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6329817567481490996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2009/07/con-un-nudo-negro-de-bordes-difuminados.html' title='Con Un Nudo Negro De Bordes Difuminados'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-6494435678011020227</id><published>2009-02-09T06:33:00.003-05:00</published><updated>2009-02-09T06:36:57.834-05:00</updated><title type='text'>6:30 am</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Si bien una vida tranquila no era lo que tenía planeado Ignacio para su futuro, en el momento que analizó su existencia actual, se dio cuenta que había caído en una monotonía sofocante. La rutina diaria lo hostigó y deseo terminarla a como de lugar, considerando viajes utópicos o suicidios cobardes. Después de mucha meditación y darse cuenta que un suicidio solo llevaría, a la desafortunada persona que lo encuentre, a limpiar un desastre bastante difícil de desaparecer (nunca encontró un buen producto para limpiar sangre); que un viaje a Madagascar probablemente no seria bueno para lidiar con su intento de tener agorafobia (la cual era justificación para el simple hecho de que le daba flojera salir de su casa); y que internet-&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;dating&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt; no era lo suyo (el título “Agorafóbico Suicida” no &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;atraía a mucha gente), concluyó que su rutina le gustaba tal y como era y que no la cambiaría por nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Se despertó a las 6:30 am, como siempre, y tomó su café con un pan con jamón y queso, como siempre. Se duchó en 15 minutos y cambió en 10, como siempre. Bajó, saludó al perro, agarró el saco y abrió la puerta principal, como siempre. Dio el primer paso fuera del umbral de su casa y sacó un cigarrillo de su bolsillo derecho. Sacó el encendedor del bolsillo izquierdo y activó el mecanismo para formar una llama sobre su mano. Como siempre. Acercó el cigarro a la llama y aspiró para prenderlo, pero la llama se apagó. &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Esto no es como siempre.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt; Encendió de nuevo el encendedor y acercó el cigarrillo a la llamarada, una vez más. Misma historia. Antes de poder aspirar, se apagaba el fuego.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Frustrado, agitó el encendedor y trató una vez más, pero algo lo distrajo. El papel periódico del vecino pasó volando frente a él, a unos 60cm sobre el suelo, seguido por el del vecino del vecino, que estaba siendo seguido por un mar de periódicos voladores. Bajó la mirada y el suyo ya se encontraba a 5 casas de distancia. &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Pediré que me traigan otro.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Agitó el encendedor una vez más y trató de nuevo. Nada. La frustración convirtiéndose en molestia e ira, dio media vuelta y entro a la casa (dicha vuelta dada en el momento preciso para evitar ver un par de cajas y dos tasas pasar volando por su casa). Fue corriendo a la cocina a buscar fósforos y por fin logró encenderlo dentro de la casa. Salió de la cocina hacia la sala y el ruido de un vidrio al romperse hizo que se agache inconscientemente tratando de protegerse. De cuclillas dio una vuelta tratando de ver que había pasado, y al considerarse fuera de peligro, se paró y fue hacia el cuarto de huéspedes, de donde suponía había venido el ruido. En efecto, la ventana estaba hecha pedazos y en el piso había un objeto plateado. Se agachó y vio que eran las llaves del carro de alguien. &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;¿Por qué alguien tiraría esto? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Decidió llamar al vidriero al día siguiente y guardó las llaves en la despensa por si alguien las reclamaba, lo cual era de esperarse. &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Bueno, volvamos a la monotonía&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;, se dijo antes de dar el segundo paso esa mañana fuera de su casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Ni bien había sacado la cabeza algo lo golpeó y sintió como se clavaban unos objetos puntiagudos contra su piel. Dando un grito de dolor se agachó y levantó la mirada, solo para encontrar los ojos de un chihuahua desesperado por ser agarrado en pleno vuelo, alejándose de su casa y amo, ladrando sin consuelo. &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Ok, hay algo raro acá.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt; Se volvió a la izquierda, mirando el resto de la calle y sintió que todo el desayuno deseaba ver el exterior una vez más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Al final de la calle, o al final del cruce, o al final de la avenida principal, o de repente al final del distrito, un tubo gris se elevaba del suelo hacia el cielo, formando una sombra sobre la ciudad, oscureciendo la vida de todas las personas, y ensombreciendo las ideas de las mismas. El aire se alejaba, regresaba, corría, agitaba y golpeaba contra todas las cosas, amenazando con llevarse todo o no dejar nada parado. Ignacio alzó la mirada y cuando pudo concatenar pensamientos una vez más, solo dijo &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Ah, mierda,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt; y entró a la casa de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-6494435678011020227?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/6494435678011020227/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=6494435678011020227' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6494435678011020227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6494435678011020227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2009/02/630-am.html' title='6:30 am'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-3560746420761155205</id><published>2008-11-06T12:33:00.001-05:00</published><updated>2008-11-06T12:36:58.395-05:00</updated><title type='text'>2</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Fred felt a surge of adrenaline go through his body, and stepped on the gas even harder. The car’s engine roared, as if yelling to the passengers that it wouldn’t take it for much longer. Dan turned around, and Fred caught a glimpse of his friend’s widened eyes, looking really worried. Dan stepped on the front seat and made his way through to the back seat.&lt;br /&gt;“James! Wake up!” he shouted to the limp body of his friend, “Oh God, what’s the use of being able to heal people if you can’t fucking heal yourself? Roger, how much time ‘till the chopper gets here?”&lt;br /&gt;“Really long bridge, that one… How can I get to that bridge Fred?” asked Roger, who waited for an answer for about a second and then went back to looking at the bridge. He stared at it for another of couple of seconds, while Dan shook him trying to get an answer, and then turned at looked at James. “James’ dying in 10 minutes…” he concluded and started sobbing.&lt;br /&gt;“Oh holy shit, we’re fucked,” said Dan, looking through the front window and at Fred, then back to the front window, and then back at Fred.&lt;br /&gt;Fred threw the cigarette out through the window and put both hands on the wheel. They were still on the freeway, so he took the next exit and headed towards the ocean. &lt;em&gt;I just need to hide behind a big building or something,&lt;/em&gt; he thought. He turned right, then turned left and came to a dead end alley. He hit reverse and as soon as the car was back on the road, he heard an engine coming towards them from far away. His heart was pounding against his ribs as he made a complete turn and went back into the freeway. He had a plan.&lt;br /&gt;“What are you doing Fred?!” shouted Dan, “They are gonna see us if we’re ON A FUCKING FREEWAY”.&lt;br /&gt;Fred turned around and, trying to sound like he knew that they were going to make it, he said “I know what I’m doing”.&lt;br /&gt;He made his way out of the freeway and took the nearest exit towards the hospital. Saint Piero’s Hospital was right in the middle of one of the most expensive and luxurious neighborhoods in town, and was part of one of the biggest shopping centers in the country. As a result to this, the streets were always crowded and the traffic was horrible. Fred counted on that.&lt;br /&gt;He turned right, turned left and right once more and started taking off his shirt.&lt;br /&gt;“Grab me. Dan, lift James up and put him on my lap, NOW!”&lt;br /&gt;Dan looked at him and considered for a minute asking if he had gone insane.&lt;br /&gt;“Roger, bro, I'm gonna need you to hug me from the back seat, ok? Just put your hands on my neck and pretend I'm caring you up, ok?”&lt;br /&gt;Roger stopped sobbing and giggled, and jumped forward trying to hug Fred with the seat between them. Dan had managed to lift James up and thrown him on Fred’s lap, who was stuffing his shirt in one of his pockets.&lt;br /&gt;“Ok Dan, on my call, you’ll take my—Roger, don’t hug so hard, I can’t breathe. Ok, Dan, when I say it, you’ll grab my shoulder, got it?”&lt;br /&gt;“Oh shit, no. Are you crazy?” replied Dan, finally figuring out Fred’s plan, a little between amusement and shock. “You can’t do it, not carrying three other guys. You could die, or we could die, and I just fucking didn’t lift a thousand cars so you can kill me a couple of minutes later”.&lt;br /&gt;“Great, thanks for the moral support; just do it, ok? Or you wanna burst all of your left hand’s fingers?”&lt;br /&gt;“No, it hurts,” said Dan, “I’ll take my chances with you,” he concluded, smiling.&lt;br /&gt;The last cars caught in the horrible traffic were only a mile away, and they could hear the helicopter really close now. Fred waited for another second, and stepped on the pedal as far as it could go. The car started gathering speed, heading toward the cars that were on a complete stop right in front of them. Fred grabbed the wheel harder with one hand, and put the other one on Roger’s arm.&lt;br /&gt;“Dan, you better grab me now, we can’t rely on your good timing. And, Roger, whatever happens, &lt;em&gt;don’t let go,&lt;/em&gt; ok?” said Fred, to which Dan replied by grabbing him and Roger nodding happily.&lt;br /&gt;They could see the back of the head of the people sitting calmly, unknowingly, in their comfortable cars, not a care in the world. With one last look Fred looked for the hospital and found it a couple more blocks down the road, and instantly look back at the car in front of them. PMQ-2501 was the license plate. They crashed onto it.&lt;br /&gt;The two cars collided with the horrible sound of metal being torn apart, and a second later they could hear screams coming from all over the place. Fred’s car was completely destroyed, and the BMW that was so unfairly hit was in a bad shape too. People came running to help the injured and started pulling out the doors. But there was no one in the cars. They were both empty.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-3560746420761155205?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/3560746420761155205/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=3560746420761155205' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/3560746420761155205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/3560746420761155205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/11/2.html' title='2'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-831118223824537560</id><published>2008-11-03T22:50:00.005-05:00</published><updated>2011-12-20T15:16:14.581-05:00</updated><title type='text'>1</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;"Fred, don't stop!" Dan shouted, "Roger, can we make it?!"&lt;br /&gt;"Shit, we're not gonna make it!” said James rapidly, in a loud, harsh whisper, almost to himself, "Shit, shit, shit, shit!"&lt;br /&gt;"Nah, it's ok, we'll make it. The traffic light will change to green in 3 seconds" said Roger calmly, "There, see?"&lt;br /&gt;And, in fact, the red light faded quickly and below it a bright green light shone.&lt;br /&gt;The car sped through the wide avenue almost at 90, while three out of the four passengers tried to hold on for dear life to some part of the ’99 Toyota. Roger just sat there, looking a little bit sleepy and staring blankly at the window.&lt;br /&gt;“Oh God, look at the cars, we’re never gonna make it” said Fred, “There must’ve been an accident or something…”&lt;br /&gt;A mile ahead of them the cars were completely stopped. A really big traffic jam took over the entire Creekshaw Avenue and there didn’t seem to be a way to avoid it.&lt;br /&gt;James looked back through the backseat window and shouted “They’re still after us! Damn it Dan, just fucking make us go through!”&lt;br /&gt;The car came to a stop, a couple of feet behind the nearest car and Fred and James turn to look at Dan.&lt;br /&gt;“God fucking damn it man! Do something! I’d fucking do it, but as you can see I HAVE A FUCKING BULLET IN MY FUCKING STOMACH!” shouted James, going a little pale, which seemed almost impossible, as he was already white as a paper sheet.&lt;br /&gt;“Yeah man, we can’t just stay here and wait for them to get us, we’ve never let ourselves be &lt;em&gt;easy&lt;/em&gt; to catch,” said Fred, as if everything that was going on was a simple game.&lt;br /&gt;“I’m fucking bleeding, I’m pretty sure that’s part of my lower intestine poking out, SO WOULD YOU STOP THINKING THIS THROUGH AND FUCKING DO SOMETHING?!” yelled James, who was so white you could almost see through him. He spat on everyone while shouting and then fainted, falling roughly on the back seat. Roger turned around, looked at him, pulled some of his hair out of his face and went back to his window-glazing activities.&lt;br /&gt;“Oh God… Ok, whatever, but I am not responsible for what happens, deal?” Dan said to Fred, who answered with a grin and a nod. “Ok Fred, step on it when I tell ya…”&lt;br /&gt;“10 seconds and they’ll be here,” said Roger, pretending his hand was a spider crushing down flies against the window. “9 seconds now…”&lt;br /&gt;“Ok, ok, don’t go all smarty-pants on us, Roger,” said Fred, smiling, “Just watch out, ok? If anything happened to you Mom would killed me.”&lt;br /&gt;Roger gave a small giggle, turned around and started poking James nose. Fred looked back and laughed at the view, but the smile faded in a second: the red and blue lights they had been running from were almost on them. He looked at Dan, looked at all the cars in front of them and thought &lt;em&gt;Fuck it.&lt;/em&gt; He took out a pack of Lucky Lights and lit two at the same time. &lt;em&gt;Might as well enjoy it.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Dan was now looking straight out the front window, looking at something that didn’t seem to be there, or just focusing really hard on the car right in front of them. He then lifted his right arm and closed his eyes. Pointing the whole arm to the sea of cars, he kept his hand loose, as if it wasn’t willing to be part of the tension that swept through his whole body. Then, the fingers went rigid, going up to the sky, pointing at the clouds above the cars. Dan kept his eyes closed and screamed as the tip of his fingers made little “pop” noises and exploded, spilling blood all over the front window. A second later the avenue was free of cars.&lt;br /&gt;The first one to go up was the one right in front of them. As if commandeered by Dan’s hand, the car flew up, towards the clouds, although not making it that far. The rest of the cars did the same, going up and then falling abruptly onto the buildings nearby or the sidewalks or other cars. People screamed as they faced their deaths, and Dan screamed as his hand bled. Fred, who has just recovered from the shock of what his friend has just done, ‘stepped on it’, going below the flying cars, and trying to avoid the ones that were already coming down.&lt;br /&gt;“Damn, you really like showing off, don’t you?” said Fred, “You could’ve just lifted &lt;em&gt;us&lt;/em&gt; instead of going all Magneto on them…”&lt;br /&gt;“Yeah, but where’s the fun in that, man?” said Dan laughing, clasping his right hand with the left one, trying to control de bleeding.&lt;br /&gt;Fred sped up, avoiding the falling cars and going into the freeway.&lt;br /&gt;“Come on now, wake up, wake up, Jamie… We are safe now, wake up, wake up…” said Roger, and as James didn’t answer, he slapped him. “Wake up I say! Oh look, a bridge…” and he started staring out of the window again.&lt;br /&gt;“Phew, that was close man, although, next time, try not to over do it. Now we have to wait for your fingers to heal again before we can pull another one like that. And I bet that one’s definitely gonna be on TV tonight,” said Fred, driving fast at the freeway, looking for the right exit.&lt;br /&gt;“Hahaha, yeah, but it was cool, you gotta at least gimme that… I think I just outdid myself man. Damn, I wish I had a camera right now. A Kodak Moment worthy of my fridge,” answered Dan, leaving all kind of modesty behind. “Oh don’t give me that look, you know I’m kidding. I was freaking out and didn’t think in just lifting us up… In any case, at least we won’t be seeing those guys again for a while.”&lt;br /&gt;“Helicopter’s coming in a minute and 5 seconds… Ooh, another bridge,” said Roger, as if what he’d just said didn’t mean anything important.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Holy shit,&lt;/em&gt; Fred thought, &lt;em&gt;now’s my turn.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-831118223824537560?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/831118223824537560/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=831118223824537560' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/831118223824537560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/831118223824537560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/11/1.html' title='1'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-5152676657530147996</id><published>2008-07-22T11:36:00.000-05:00</published><updated>2008-07-22T11:38:15.526-05:00</updated><title type='text'>Sin Título – 2004</title><content type='html'>Me levanté totalmente adormecido. Estaba pegado a la cama por el sudor. A mis ojos les costaba acostumbrarse a la luz, mis manos no parecían querer hacerme caso. Traté de pararme. Mis rodillas no podían con el peso. Me caí. Tuve que arrastrarme hasta el baño. Cuando llegué usé un banquito para bebés que mi madre nunca me dejó botar como apoyo y por fin logré pararme. Vi a un hombre, aproximadamente de 20 años, con los ojos enrojecidos y un esbozo de barba que no había sido afeitada en días, mirándome fijamente a través de esa maldita ventana que solo puede mostrarte tu verdadera apariencia. Empujé el espejo; rebotó y abrió, dejando libre la entrada al gabinete oculto. Al entrar la luz, pude apreciar el espacio más preciado y privado de toda la casa, donde se podía resumir toda mi existencia, donde había guardado todos mis secretos y propiedades más personales. Metí la mano buscando mi medicina. Hábilmente esquivé la caja con recuerdos del colegio, las fotos de enamoradas, de fiestas de promoción, de quinceañeros, fotos con mis mejores amigos, quienes desaparecieron al enterarse de mi condición. Todos desaparecieron. Por fin mis dedos tocaron ese envase de vidrio en el que cada noche tenia que guardar cinco gotas de ese precioso liquido. Si ponía mas, me podían descubrir. Si, todavía vivo con mis padres. Agarré la botellita, la acerqué a mis labios, tomé un sorbo y, al instante, todos mis problemas desaparecieron. Caminé hacia la cama donde el charco de sudor todavía estaba caliente. Dejé que me empape y me sumergí en un sueño profundo al instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando desperté había vuelto a oscurecer. Podía oír voces desde el primer piso. Repetí la ceremonia para tomar otro trago del elixir maravilloso. Cuando terminé, decidí bajar. La flojera se apoderó de mí. Vivía en un tercer piso, y bajar significaba treinta y cuatro escalones, todos expuestos al frio de una ciudad nublada en los meses de noviembre; era insoportable. Cuando por fin decidí bajar, noté un cambio en el ambiente. Las voces eran ahora gritos, seguidos por el ruido característico de vajilla rompiéndose. Mi mente se decidió antes que yo. Cuando me di cuenta ya estaba a la mitad de las escaleras. El frio entumeció mis pies desnudos, volviéndolos torpes y lentos. Al llegar a los últimos cinco escalones, mis pies se vencieron y tropezaron, haciéndome caer de bruces contra un piso de mármol.  Me levanté de un salto y corrí a la puerta de la cocina. Al llegar me di cuenta que los gritos estaban ahora acompañados por un sollozo, casi imperceptible, pero desconcertante. Abrí la puerta de un golpe y corrí, pasando la mesa de la cocina, el refrigerador, y el horno casi de un salto. Sin detenerme a pensar, abrí la puerta que daba al comedor. Lo primero que vi fue a mi padre, de pie, en una esquina del cuarto, mirando fijamente a un bulto acurrucado al otro extremo de la habitación. Mi mirada se dirigió al bulto, y reconocí a mi madre escondida, asustada, llorando, con un vaso en la mano que parecía apunto de estallar. Les tomó a los dos varios segundos darse cuenta que su único hijo había entrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero mi padre, cuando me vio, corrió hacia mi madre y la escondió detrás de él. Mi madre, asustada por la rápida reacción de mi padre, concentró el susto en el vaso, que se reventó en su mano, rompiendo el silencio causado por mi llegada. Mi padre agarró un cuchillo que estaba en el cajón más cercano y lo blandió hacia mí. Esta actitud me sorprendió. Traté de hablarle, pero parecía no entenderme. Retrocedí varios pasos, tropezándome con más vidrios rotos. Sentí como la sangre calentaba mis pies, haciendo lo mismo para los pedazos de vasos, platos y fuentes que en algún momento fueron cómplices de risas y alegrías. Continué con el intento de comunicación con esa persona parada frente a mí. Nada, ni una muestra de que me reconociera. Entonces caminé hacia las escaleras; el segundo piso. Más vidrios rotos. Me tropecé. El dolor me impedía tener un control completo de mis pies, y la sangre ayudaba al reducir la fricción entre el suelo y mi piel. Cuando llegué a último escalón noté que muchas cosas habían cambiado desde que fui confinado al cuarto en el tercer piso. Las paredes ya no eran de ese verde limón que yo había pedido, y ya no había computadora, ni televisión, ni cuadros con las fotos vergonzosas pero tiernas de todas mis aventuras en la vida. Al parecer ese espacio donde había pasado horas de diversión se había convertido en un cuarto vacío, con las paredes descascarándose y un olor a lejía que estaba impregnado en todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui donde solía estar mi cuarto. Me volví a encontrar con ese vacio que destrozada todos los recuerdos de mi niñez. Me quedé parado varios minutos, mientras mi cerebro procesaba el parquet levantado, el papel mural traído abajo y la lámpara descolgada a treinta centímetros de mi cabeza. Entonces, el ruido de unos pasos me distrajo y me hizo volver a la realidad. Corrí a la puerta y la cerré. Me dirigí al baño y empujé el espejo. Miré a la puerta, esperando que sea traída abajo por la fuerza bruta de mi padre, pero nada. Volví al espejo, que no se había movido, no había dejado a la luz ningún espacio secreto y preciado. Estaba en el segundo piso. Tocaron la puerta. Era mi padre, quería que saliera, quería que conversáramos sobre mis problemas. ¿Qué problemas? Yo estaba bien. Tenía todo lo que quería. Excepto la botellita que estaba en el tercer piso, pasando mi cama, mi sillón, el ropero, entrando al baño, detrás del espejo, a la izquierda de la caja con fotos. Entonces sentí algo caliente dentro de mí. Corrí a la puerta y la abrí de golpe. Mi padre, sorprendido por mi súbita reacción, no tuvo tiempo de hacer nada. Tomé el cuchillo de su mano derecha y lo tiré por la ventana. Empujé a mi padre que, tropezándose con el sillón, aterrizo de cabeza en el piso desnudo, que solía estar cubierto por una alfombra color azabache. Todavía dominado por la necesidad, bajé corriendo las escaleras, ya sin preocuparme del dolor en mis pies, de cómo mi  madre temblaba al verme acercar a su esquina, o de cómo tuve que esquivar el vaso que lanzó hacia mí. Entré a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sollozos habían vuelto, esta vez sin la compañía de los gritos. Abrí la puerta de la cocina y subí las escaleras congeladas. Los pies me quemaron al momento de entrar en contacto con la fría loseta, pero la necesidad todavía tenia poder sobre mí. Luego de treinta y cuatro escalones, llegué a mi cuarto, en el que había pasado los últimos cuatro años, solo, bajando sólo para comer, sin tener contacto con otras personas. Abrí la puerta. Pero, en ese momento, mi mente volvió a tomar control. ¿Iba a caer de nuevo en lo mismo? La necesidad se abría paso, tratando de controlarme de nuevo, pero mi mente pudo más. Decidí que ya no, que era hora de parar. Fui al baño a lavarme la cara. Empujé el espejo automáticamente, esquivé todos los recuerdos yendo directamente a la botella. La abrí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trate de controlarme pero era inútil. Tome un trago, dos, tres, cuatro. Sabía que haciendo esto todo iba a ser peor, pero no podía parar. Cinco, seis, siete. Vi a mi padre y a mi madre corriendo haciendo mí desde la puerta del cuarto, pero no llegaban nunca. Ocho, nueve, diez. Todo se oscureció de repente, pero no podía parar. ¿Cómo iba a parar? Esto era lo mejor de la vida. Once, doce, trece. Estaba siendo cargado. Trataron de quitarme la botella, pero la estaba mordiendo fuertemente. Catorce, quince. Traté de seguir tomando pero estaba vacía. Solté la botella y traté de soltarme de mis agresores. Nada pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería decirles que estaba bien, pero nada salía de mi boca. Todo seguía oscuro. Entonces, ya cansado de tanto luchar, decidí descansar un rato. Era lo que necesitaba, lo que había necesitado toda mi vida. Si, descansar. Habían pasado muchas cosas, mejor descansar para olvidar. Cerré mis ojos. Todo seguía oscuro. Todo continuó oscuro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-5152676657530147996?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/5152676657530147996/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=5152676657530147996' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/5152676657530147996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/5152676657530147996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/07/sin-ttulo-2004.html' title='Sin Título – 2004'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-6975703490915053437</id><published>2008-06-26T14:24:00.004-05:00</published><updated>2011-12-20T13:09:04.002-05:00</updated><title type='text'>Dia 5</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Quinto día. Continúo viendo el reloj que con ironía deja pasar segundo tras segundo, sin importarle mi familia ni su paradero. La chica toma asiento a mi costado y busca en su cartera por un objeto desconocido. Saca un espejo y contempla su reflejo. Pasa sus manos por su larga cabellera y comienza a despeinarse, correrse el maquillaje y desacomodarse la ropa. Voltea hacia mí y decide que estoy bien. Cuando parece estar satisfecha con su trabajo, me mira otra vez y dice que tengo que desmayarme. Me mira y suelta una carcajada ante la sorpresa que demuestro y aclara que la única forma que me traten decentemente es parecer inofensivo, por lo que tengo que desmayarme. En ese momento el ascensor nos advierte con una campanada que llegamos al primer piso. Me susurra al oído que me quede tranquilo y no abra los ojos, se para y da un golpe contra la puerta, gritando de dolor.&lt;br /&gt;El abrir de las puertas viene acompañado de los pasos de la chica que salen corriendo del ascensor, y su cese brusco al ser apresada por los que parecen ser seguridad. La chica grita e indica que me encuentro dentro, dando alaridos de desesperación. Los de seguridad caminan hacia mí, dando pasos amplios y grandes, seguramente con botas que resuenan al estrellarse contra el suelo. En el fondo se escucha el jadeo de la chica, acompañando a mi corazón, que parece estar del lado de mis futuros captores, latiendo fuertemente como para delatar mi consciencia.&lt;br /&gt;De lejos, unos pasos agiles corriendo hacia nuestra pequeña reunión, dando ordenes a personajes desconocidos. Al acercarse, pidiendo permiso a gritos, disminuye la velocidad y detiene a mi costado. Puedo sentir los ojos críticos del doctor analizando cada parte de mi ser en búsqueda de algún signo que delate nuestra puesta en escena. No parece encontrarlos y ordena que me lleven al cuarto cinco, para atarme a una camilla por segunda vez en menos de 48 horas.  Me levantan dos figuras sin forma y cargan fuera del elevador por un pasadizo en donde retumban los pasos y reina un silencio sepulcral. Se abre una puerta y me echan en una camilla. El doctor se dirige a una persona desconocida y pregunta que paso. La chica que en teoría me esta ayudando, relata una pelea y discusión que nunca aconteció, terminando en un golpe bajo injusto y el colapso de mi cabeza contra el suelo dejándome inconsciente.&lt;br /&gt;Silencio mientras se analizan los hechos y buscan errores en una historia que se basa en mentiras. La chica da unos pasos hacia la camilla y se derrumba en llanto. Comienza a golpear mi cuerpo inconsciente mientras agrega que la trate de violar, aprovechándome de cómo se sentía por haberme rescatado. El doctor se acerca y le da un abrazo, al cual ella responde con un rodillazo en los testículos y me grita que corra. Me levanto de un salto y corro con toda mi fuerza contra un guardia de seguridad, que sin tener tiempo a reaccionar, toma el golpe con una estupidez única y cae de espaldas al suelo. La chica empuja al otro contra un carrito con implementos médicos, y se tropieza, dejándonos el paso libre para salir. Corremos por el pasadizo hasta llegar a la puerta,  dejando atrás a la clínica de blanco penetrante y a los gritos del doctor ordenando nuestra detención.&lt;br /&gt;Afuera el aire es frio y húmedo, recordándome que estamos en Lima, donde el clima parece ponerse de acuerdo para enfermarte. Sin ningún titubeo el aire se cuela debajo de la bata del hospital, y mi cuerpo reacciona cual recién nacido con criptorquidia. Necesito ropa. Corriendo por el estacionamiento, la chica da un giro brusco a la derecha, y en mi intento de seguirla me resbalo y caigo. Necesito zapatillas. Mis pies están fríos, hecho que parece amplificar las inclemencias del terreno hecho para el transito de carros y no de pies descalzos. Corremos unos metros y la chica se detiene frente a un carro plateado, en el cual se ha dejado de lado todo lujo, y cuyo único fin se ha reducido al transporte de personas. Abre la puerta del conductor con una agilidad sorprendente y se estira dentro del carro para levantar el pestillo que impide mi entrada al automóvil. Entro y me siento de golpe, sintiendo un resorte tratan de penetrar la parte inferior y más íntima de mi persona, lo cual me hace dar un salto. Me acomodo mientras la chica prende el carro y pisa el acelerador hasta donde le permite el pedal. Comenzamos a aumentar la velocidad y dejamos atrás la clínica blanca con sus ventanas pulcras, camas cómodas, enfermeras amorosas, doctores inteligentes. Aceleramos y dejamos atrás el último recinto seguro que conoceré.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-6975703490915053437?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/6975703490915053437/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=6975703490915053437' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6975703490915053437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6975703490915053437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/06/dia-5.html' title='Dia 5'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-6618988879118325489</id><published>2008-06-21T15:35:00.004-05:00</published><updated>2008-06-21T17:26:57.045-05:00</updated><title type='text'>Dia 4</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuarto día. De nuevo todo oscuro. Sigo siendo acosado por el negro envolvente e impenetrable, que rehúsa disiparse. Me muevo, pero esto queda solo en un intento; mis brazos están sujetados y no me puedo levantar. La superficie donde estoy acostado es suave y cómoda; una cama. Abro los ojos con miedo a lo que podría encontrar, pero el resplandor del cuarto en que me encuentro fuerza a mis ojos a tomar un tiempo para acostumbrarse. De este mar blanco comienzan a perfilarse figuras conocidas: una silla, un sillón, una mesita, un velador, una ventana, una puerta y un clóset. La luz proviene de la ventana, cuyas cortinas están abiertas. Al mis ojos acostumbrarse, las paredes blancas tornan a un melón claro y un rosado tenue.&lt;br /&gt;De pronto, mi mente comienza a funcionar y la memoria me demuestra que no tiene reparo alguno en fijarse hasta en el más mínimo detalle. Mi madre, mi hermana, regresan vívidamente, tiradas en un mar de piedras cuyo único fin pareciera ser lacerar su piel. Mi viejo, desesperado por la impotencia de no poder ayudar a sus seres amados, sin saber que esa emoción seria rápidamente remplazada por miedo, o terror, y que ningún otro recuerdo, memoria, alegría, pena o sorpresa volvería a pasar por su mente. Y de ahí, silencio. Silencio. Silencio interminable, que aturde los oídos. Y grito. Grito botando todo. Grito causándome un dolor que trata de aminorar el dolor sentido por mi familia. Grito por mi madre, por mi hermana, solas. Grito por mi padre, que ya descansa.&lt;br /&gt;La puerta se abre de golpe y entra una enfermera, seguida por un doctor y una chica joven. Me sujetan entre la enfermera el doctor, diciendo que me calme, mientras la chica me mira con preocupación. Los veo y asimilo la situación, estoy a salvo. Por fin mi garganta cesa la tarea que con tanta necesidad había emprendido. La chica se sienta en el sillón, y los otros dos me sueltan.&lt;br /&gt;La enfermera se voltea a revisar la maquinaria a la cual me encuentro conectado, y el doctor se dirige a mí. Dice que la chica me encontró tirado en la playa solo y me trajo a la clínica. Había recibido un fuerte golpe en la frente y estaba sangrando mucho, por lo que me operaron y dieron analgésicos. Me amarraron a la cama porque parecía estar alucinando después de la operación, gritando incoherencias sobre mi familia y golpeando todo; seguro fueron los calmantes. A mi familia todavía no la habían podido contactar, pero que no me preocupara, porque seguro en cualquier momento lo harían. Me pregunta mi nombre, edad, dirección y donde estudiaba. Más silencio. No podía pensar, y las imágenes de mi familia seguían cruzando mis pensamientos. El doctor me mira confundido y sigue hablando. Parecía que me habían asaltado, ya que no encontraron ni billetera, dinero, o celular en mí, solo una foto de la Costa Verde en la cual alguien había escrito la fecha y la hora en la que suponían había sucedido el atraco. Pido verla y la enfermera se dirige al clóset, del cual saca una caja con toda mi ropa, coronada por la foto&lt;br /&gt;La coge y pone frente mío para poder verla bien. Era la Costa Verde, y se podía distinguir cuatro cuerpos, al parecer inconscientes, en el suelo. La voltea para mostrarme la hora y fecha que habían mencionado. Cuatro y cincuenta y tres de la mañana. La fecha parecía haber sido borrada y reescrita, haciendo énfasis en el día. Veintisiete de junio del dos mil ocho. Ahora la enfermera fue quien hablo.&lt;br /&gt;Tenía una voz dulce y complaciente, que hacían contraste con una mirada fría y penetrante, característica de las personas que han vivido viendo sufrir y llorar a los demás. Hablaba bajo y no era fácil entender que decía. Dice que tengo suerte, porque al parecer los que me asaltaron no eran muy inteligentes. Ayer fue veinte, y ellos pusieron veintisiete. Soltó una pequeña risa, a la cual el doctor la miro con frialdad, como en reproche. La enfermera se sonrojó y volteó a seguir monitoreando el suero.&lt;br /&gt;Lo primero que pasa por mi cabeza es la necesidad de salir de acá. Tengo que salir y buscar a mi hermana y madre. Tengo que salir de acá, y esto último lo digo en voz alta. El doctor y la enfermera me miran, mientras la chica se levanta de un salto del sillón. No puedes, dicen los tres al mismo tiempo. El doctor da un paso hacia la cama y dice que todavía no estaba estable y que tenia que pasar la noche en la clínica, mientras contactaban a mi familia. Mi familia. Mi padre esta muerto, y mi hermana y madre Dios sabe donde, grito. Comienzo a forcejear contra la cama que se niega a dejarme ir, y el doctor mira a la enfermera, indicándole que me administre más calmantes. La chica sale corriendo del cuarto, mientras la enfermera saca un pequeño frasco de su bolsillo derecho. El doctor me mira y dice que esto calmaría las alucinaciones y que voy a descansar como un bebe. No, no puedo perder tiempo, tengo que salir de acá. Pero parecen ser sordos. La enfermera me mira con unos ojos que tratan en demasía el aparentar maternidad, y presiona el émbolo de la jeringa. Grito más. Les ruego me dejen ir. Les imploro por mi madre y hermana, pero es como hablarle a dos estatuas que se rehúsan a dejarte ir, amenazando en ser cómplices de que pierdas lo más importante en mi vida. Sin darme cuenta, las palabras pierden sentido, mis ojos se cansan, el mundo da un giro y me encuentro de nuevo envuelto de un negro casi palpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro los ojos con miedo de nuevo. Todo oscuro. Una luz tenue entra por la ventana. Volteo hacia la mesita de noche para encontrar un reloj dejado por la enfermera durante mi inconsciencia. Son las once y cuarenta y ocho de la noche. Miro al techo, todavía un tanto adormecido. Frustración. Impotencia. Desesperación. Mientras yo me encuentro descansando mi familia, o lo que queda de ella, están sufriendo y no hay nada que pueda hacer para ayudarlas. Bajo la mirada y veo que mis manos todavía están atadas a la cama. Y de súbito, se escucha un golpe contra la puerta. Se abre y entra un señor alto, vestido de negro y aproximadamente 30 años.&lt;br /&gt;Se acerca a la cama y le pregunto que desea. Me mira fríamente, regresa a la puerta y la cierra. Se sienta en el sillón y me pregunta por la foto. Trato de levantarme pero es inútil. Me pregunta de nuevo, si vi la foto, si vi la fecha. Me quedo callado y lo miro a los ojos. Se levanta de un salto, con un cojín en mano y lo apoya contra mi cara. No puedo respirar, y la presión amenaza con aplastarme los ojos contra el cráneo. En un susurro amenazante me pregunta por la foto, me repite la fecha y aclara una cantidad de dinero exorbitante que ha de ser dejada en la playa, en esa fecha, a esa hora. La presión es abrumadora y la falta de oxigeno me tiene casi inconsciente cuando suelta el cojín y sale apurado del cuarto. Tomo bocanadas enormes de aire, luchando por mantenerme consciente. Me agarro el pecho y siento mi corazón latir con una fuerza increíble. Tiro el cojín al sillón y miro al techo. Tengo las manos sueltas. El hombre de negro las soltó, sin quererlo o no, mientras me asfixiaba. Pasando mis dedos por el pelo y respirando fuertemente me paro y salgo corriendo por el pasillo. Mi doctor se encuentra recostado contra un mostrador conversando con la enfermera, y al verme se sorprende y grita que llamen a seguridad. Corro con toda la fuerza que mis piernas me permiten por el pasadizo gritando a la gente que salgan del camino. Cuarto tras cuarto, familia tras familia, desastre, pena, muerte, todo lo paso sin importarme que está pasando a mi alrededor, o las personas que salen a ver el porqué de los gritos. Llego al final del pasadizo y escurro dentro de un ascensor que se estaba cerrando. La puerta se cierra y comienza a bajar. Me recuesto en un hombro y miro a los números disminuyendo progresivamente.&lt;br /&gt;Una voz tranquila, pausada, melodiosa, pero con la sabiduría de quien ha vivido y pasado por penas increíbles, y alegrías maravillosas, me habla de un rincón del pequeño cuarto en el cual nos encontramos. Volteo de golpe y veo que la chica que me trajo a la clínica me esta haciendo compañía en mi huida. Dice que vio una camioneta saliendo de la playa cuando ella se acercaba, y casi puede jurar que oyó gritos de mujeres. Mi corazón se acelera, me recuesto con toda la espalda en las paredes de madera y me dejo caer sentado en el suelo. Una camioneta. Es todo lo que tengo. Una camioneta que de noche anda por las playas de Lima.&lt;br /&gt;Ante la realización de que no tengo nada que seguir para ayudar a mi madre y hermana, me derrumbo. Mi cabeza no puede con esto. No estoy hecho para que me pase algo así. Y lloro. Lloro como un niño a quien le niegan ver a su mama. Lloro como el niño que soy, que no sabe que hacer para ayudar a la gente que más lo necesita. Lloro frustrado y lloro como nunca he llorado.&lt;br /&gt;Siento que la chica se mueve y acerca un poco. Me mira y dice que me va a ayudar. Levanto la mirada y la veo directamente a los ojos, ojos marrones que me dicen que en verdad esta dispuesta. La chica se mueve y mi mirada se queda fija en donde estaban esos ojos marrones. Al ajustarse mi mirada a la nueva profundidad de la pared, veo un reloj con la foto de una enfermera pidiendo silencio colgado del ascensor. Me limpio los ojos con las manos, que todavía tienen un cierto olor a mar y veo la hora.&lt;br /&gt;Es medianoche, un nuevo día esta por comenzar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-6618988879118325489?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/6618988879118325489/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=6618988879118325489' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6618988879118325489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/6618988879118325489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/06/dia-4.html' title='Dia 4'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-4152899648129071455</id><published>2008-06-20T01:06:00.004-05:00</published><updated>2008-06-20T09:35:20.373-05:00</updated><title type='text'>Dia 3</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tercer día. Nublado, borroso, indefinido, oscuro. Corre aire frió, húmedo, mojado; casi puedo sentir como empapa mi ropa y moja mi piel. Me levanto aun con los ojos cerrados sintiendo el suelo. Pequeñas piedras aguantan mi peso, acompañadas de granos de arena que se escurren ante la presión de mi mano. Abro los ojos solo para ver el gris monótono del cielo limeño ocupando la mitad de la vista. Debajo de este plomo deprimente, como en un intento de alcanzarlo, el mar de la Costa Verde continua su incesante oleo moviendo un agua salada caracterizada por su limpieza resplandeciente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Siento como un liquido espeso brota de mi frente, nublando mi mirada con un guinda oscuro. Me limpio y volteo y quedo inmovilizado por una fuerza mayor a la mia. Un hombre grita palabras incoherentes y se escucha el alarido de mi madre. Mi cabeza es golpeada contra el piso y veo a mi hermana amordazada llorando de la desesperacion, con mi madre al costado mirandome con miedo, sus ojos rojos del llanto continuo. A mi viejo lo tienen mirando al cielo con un las manos amarradas y un ojo morado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Siento que la mano que me esta sosteniendo se relaja y aprovecho la situación. Me doy la vuelta y lo pateo con la mayor fuerza que mis músculos pueden reunir. Me paro y corro hacia la figura negra que sostiene a mi hermana y madre, sin poder dar mas que dos pasos. La sangre se rehusa a coagularse y sigo sangrando. Mi cabeza da vueltas y me desplomo a causa de un mundo que no desea quedarse quieto. Se acerca la figura que golpee y jala de mi cabello hasta ponerme de pie. Suelta mas palabras sin sentido a su compañero de negro penetrante, quien al momento deja a mi hermana en paz, saca un arma de un bolsillo interno y se encarga de que mi viejo no vuelva a respirar. Acompañando el estruendo ensordecedor del disparo, mi madre grita y mi hermana comienza a ahogarse con la mordaza, mientras mi corazón late con una fuerza que solo puede indicar que quiere escapar de mi pecho. La sangre sale con mas fuerza ahora, y no toma mucho para que la vista se me nuble de nuevo, mi mente se niegue a pensar y me veo obligado a cerrar los ojos y olvidarme del mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi madre llora acompañada de mi hermana.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-4152899648129071455?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/4152899648129071455/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=4152899648129071455' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/4152899648129071455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/4152899648129071455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/06/dia-3.html' title='Dia 3'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-183404936055331744</id><published>2008-06-19T14:41:00.004-05:00</published><updated>2008-06-20T18:45:13.289-05:00</updated><title type='text'>Dia 2</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;font-size=90%"&gt;Segundo día. Cansado, somnoliento, aturdido. Demasiadas cosas para un día. Frío insoportable que te cala los huesos y adormece el cuerpo. Quiero dormir pero el maldito sueño no viene. Miro vacíamente al monitor y pienso que estará haciendo. Con quien estará. Donde estará. Porqué dijo eso. Porqué ahora.&lt;br /&gt;Me levanto y voy al baño. Abro el caño, que escupe agua casi con indecencia, de forma grosera; estas tuberías no han sentido líquido pasar a través de ellas en años. Odio esta nueva casa. Me clavo de cabeza al lavatorio y el agua corre por mi pelo de mierda, cae por mis orejas, moja mis mejillas y regresa a la cañería invisible. Siento como me enfrió, cada parte de mi, deseando que siempre sea así, frió, incapaz de sentir nada más.&lt;br /&gt;De pronto, un grito, un golpe, vidrios rotos y la voz aspera, rasposa, inconfundible de mi viejo en un alarido imposible, inaudito, inimaginable seguido de sollozos de mi madre. Doy un salto y abro la puerta. Siento un dolor negro en la frente y veo luces.&lt;br /&gt;Este maldito día todavía no termina.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-183404936055331744?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/183404936055331744/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=183404936055331744' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/183404936055331744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/183404936055331744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/06/dia-2.html' title='Dia 2'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1294201243079181796.post-1875456234217727793</id><published>2008-06-18T22:35:00.001-05:00</published><updated>2008-06-21T17:43:50.817-05:00</updated><title type='text'>Dia 1</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Primer dia. Simplemente sentado, respirando, pensando que escribir. Con 7 distracciones que parpadean cuando llega un mensaje; me veo obligado a dejarlas de lado. Paro la musica que distrae mi cabeza y dejo que mis dedos hagan su trabajo. Me mandan a la mierda. Con este frio limeño no sienten nada y pensar en plasmar algo es demasiado para ellos. Me veo obligado a parar. Sera para otro dia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Nueva forma de expresion. Cuentos. Historias. &lt;em&gt;Not a Diary.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1294201243079181796-1875456234217727793?l=piero34.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piero34.blogspot.com/feeds/1875456234217727793/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1294201243079181796&amp;postID=1875456234217727793' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/1875456234217727793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1294201243079181796/posts/default/1875456234217727793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piero34.blogspot.com/2008/06/rimer-dia.html' title='Dia 1'/><author><name>piero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17608200649239472626</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
